Elis Mercado Matute: El 19 de abril ¿Fecha civil o militar?

Elis Mercado, Foto: Noticiero 52

No es la primera vez que reseño una tergiversación de nuestra historia, la lejana y la próxima, la que nos ha tocado vivir, es decir la del efímero presente. A la que me referiré es a la que concierne al inicio de nuestra aventura republicana, la del 19 de Abril de 1810.

En eso que modernamente llama el disco duro de nuestra memoria, llanamente denominado imaginario popular, pulula una cierta confusión entre esta  fecha aludida y el 5 de Julio de 1811. Aun no tenemos claro por qué ocurre tal cosa, a pesar de los  esfuerzos de muchos historiadores y cronistas en demarcarlos.

Dictemos jactanciosamente una sentencia al respecto: el 19  fue una demostración de inteligencia de unos mezcladas con la excesiva prudencia de otros, para sublevarse contra el dominio español sin que se notara demasiado y evitar asi unas reacciones no deseadas; en cambio, el 5 se desabrocharon las chaquetas y se lanzaron los gritos, claros y limpios, de la decisión  independentista, ya sin ninguna excusa de estar salvaguardando los derechos de Fernando VII.

A la tergiversación a la que aludimos es a la de manipular nuestra historia con el torniquete bélico, militarista. Por ejemplo con motivo del 19 de Abril, el régimen nos dará una espléndida demostración de festejo militar a propósito  de un hecho fundamentalmente civil.

La Historia no es una feria de cañones, tanques, aviones caza, granadas, pistolas y fusiles. No, eso es una grosería, una falta de respeto. Ortega y Gasset nos advirtió tempranamente del peligro que comporta una concepción bélica de la Historia.

Una interpretación de ese tipo es un energizante para el ejercicio autoritario del poder. Las cosas hay que ubicarlas en su justo lugar, la gesta independentista es esencialmente un hecho civil, lo cual no significa que no haya tenido un desarrollo militar.

Hay algo que evidencia lo afirmado y es que los documentos  emanados del 19de Abril y del 5 de Julio no son partes de guerra, ni pregones de batalla, ni himnos de combate, sino documentos civiles, políticos, ciudadanos. La figura resaltante de esta gesta es un civil llamado Juan Germán Roscio redactor junto a Iznardi (cuya identidad investigó a fondo mi profesora Marissa Vannini).

No hay justificación militar sino civil: aun mas, de las manos de Roscio sale el documento más brillante y encomiable de la Independencia en toda América Latina: El triunfo de la Libertad sobre el despotismo. Y, finalmente, para acentuar la civilidad de la gesta no es necesario excluir de raíz el tono bélico–militar que si lo contuvo, pero no fue lo determinante.